Una novela incómoda, poética y necesaria
Publicada por Editorial Random House, La vegetariana de la escritora surcoreana Han Kang es una novela breve y poderosa que aborda temas como el control sobre el cuerpo, la violencia estructural, la salud mental y la búsqueda de libertad espiritual. La historia se construye en tres partes narradas por personajes diferentes, pero unidas por una misma figura enigmática: Yeonghye, una mujer que decide, sin explicaciones, dejar de comer carne.
Primera parte: El esposo y la ruptura con la normalida
La decisión de no comer carne como detonante del conflicto
Desde la primera línea, el esposo de Yeonghye revela su visión despersonalizada de su esposa:
“Antes de que mi esposa se hiciera vegetariana, nunca pensé que fuera una persona especial.”
Este narrador distante y egocéntrico ve en la decisión de su esposa una amenaza al orden establecido. La novela muestra con crudeza cómo este gesto íntimo se convierte en motivo de incomodidad, conflicto y humillación familiar. A través de una segunda voz narrativa en tipografía distinta, accedemos a los sueños y pesadillas de Yeonghye, cargados de imágenes de carne cruda que evocan el canibalismo o la degradación de la identidad femenina bajo la mirada social.
Segunda parte: El cuñado y la perversión del cuerpo
Arte, deseo y abuso bajo el disfraz de comprensión
La segunda sección está narrada por el cuñado de Yeonghye, un artista obsesionado con ella y con su fragilidad. Él interpreta su silencio como un lienzo en blanco, una entrega, y utiliza su proyecto artístico como excusa para consumar un abuso sexual, grabado en video bajo el pretexto de “arte”. Aquí Han Kang aborda sin filtros la instrumentalización del cuerpo femenino, la explotación del sufrimiento ajeno, y cómo la aparente “comprensión” puede ser una forma más de dominación.
Tercera parte: La hermana y la culpa de la superviviente
Una conexión entre hermanas en medio del abismo
La voz narrativa final pertenece a la hermana de Yeonghye, quien ha sobrevivido adaptándose al sistema: ha prosperado económicamente, pero se siente vacía. Desde su perspectiva, vemos el deterioro físico y mental de Yeonghye, quien ha dejado de comer casi por completo y está convencida de que se convertirá en un árbol, fundiéndose con la naturaleza.
Esta parte expone los dilemas de las mujeres que, aunque funcionales ante los ojos del mundo, viven con culpa, silencios heredados y afectos reprimidos. La conexión entre las hermanas, entre la locura y la normalidad, entre la pasividad y la resistencia, se convierte en el núcleo emocional de la obra.
Una obra sobre cuerpos silenciados, decisiones radicales y resistencia íntima
La vegetariana no es un libro sobre veganismo, sino sobre la imposibilidad de escapar de una sociedad violenta, patriarcal y normativa. La decisión de Yeonghye es un acto de resistencia —o rendición— ante un mundo que la ha cosificado, y su mutismo es un grito silencioso.
Con su estilo limpio, poético y perturbador, Han Kang invita a reflexionar sobre la autonomía corporal, el peso de los vínculos familiares, y la fragilidad de la identidad en una sociedad que exige obediencia. Una lectura imprescindible para quienes buscan obras que desafían, conmueven y abren conversaciones incómodas pero urgentes.