Emma Zunz de Jorge Luis Borges y la relación entre verdad, mentira y narración

¿Puede una mentira decir la verdad? Emma Zunz y las historias que creemos

Una historia puede ser falsa. Los lugares pueden no coincidir, el orden de los acontecimientos puede haber sido alterado y una persona puede ocultar información. Incluso puede inventar una versión completa de aquello que ocurrió.

Y, sin embargo, quizá exista algo dentro de esa historia que siga siendo verdadero.

No necesariamente los hechos. Quizá una emoción, una experiencia, un miedo, un dolor o aquello que una persona necesita expresar pero no sabe cómo contar de otra manera.

Jorge Luis Borges lleva esta contradicción al centro de Emma Zunz, uno de los cuentos incluidos en El Aleph. Emma construye deliberadamente una mentira, prepara cada pieza y modifica las circunstancias para explicar aquello que está a punto de hacer.

Pero Borges nos obliga a preguntarnos algo bastante más difícil que descubrir si su versión es falsa: ¿qué significa realmente que una historia sea verdadera?

¿De qué trata Emma Zunz?

Todo comienza con una carta.

Emma Zunz trabaja en una fábrica y recibe la noticia de la muerte de su padre, Emanuel Zunz. Años antes, su padre había sido acusado de un desfalco, pero antes de marcharse le había contado a Emma otra versión.

Según él, el verdadero responsable era Aarón Loewenthal, un hombre relacionado con la empresa y que posteriormente terminaría convertido en propietario de la fábrica donde Emma trabaja.

Emma cree a su padre. No duda. Para ella, Loewenthal es responsable de la caída de su familia.

Entonces decide vengarse.

Pero existe un problema: no basta con asesinarlo. Emma necesita construir una explicación que le permita salir de aquella situación sin ser considerada simplemente una asesina.

Emma necesita una historia.

Y ahí comienza realmente el cuento.

Emma no planea únicamente un asesinato

Planea un relato.

Eso cambia todo, porque la venganza necesita dos niveles. En uno está aquello que realmente hará; en el otro, aquello que posteriormente contará.

Emma sabe que deberá explicar por qué estaba con Loewenthal, qué ocurrió entre ellos y por qué terminó disparándole. Así que empieza a preparar las circunstancias necesarias para que su futura versión resulte creíble.

Esto convierte el cuento en algo más que una historia sobre venganza.

También es una historia sobre cómo construimos una versión de los hechos.

Emma no improvisará después. La narración forma parte del plan desde el principio.

Una mentira necesita elementos verdaderos para funcionar

Las mejores mentiras no siempre están construidas completamente con cosas falsas. Muchas veces utilizan fragmentos verdaderos.

Algo ocurrió, pero no exactamente de esa forma. Una persona estuvo ahí, pero por otro motivo. Una emoción existió, pero pertenecía a otro momento.

Emma construye su historia de esta manera. Reorganiza la realidad y utiliza determinadas experiencias para sostener otra versión de los acontecimientos.

Borges empieza entonces a separar cuatro cosas que solemos tratar como si fueran equivalentes:

lo que ocurrió, lo que podemos demostrar, lo que contamos y aquello que sentimos como verdadero.

No necesariamente ocupan el mismo lugar.

¿Por qué Emma cree a su padre?

Esta pregunta me interesa especialmente porque toda la historia depende de ella.

Emma recibe una versión del pasado. Su padre fue acusado y él asegura que Loewenthal era el verdadero culpable. Emma convierte esa explicación en una certeza.

Pero nosotros recibimos esa historia a través de ella. No estuvimos en el desfalco, no escuchamos todas las versiones y no investigamos documentos.

Conocemos aquello que Emma conoce.

Y, sobre todo, conocemos aquello que Emma cree.

Esto introduce una distinción fundamental: creer algo profundamente no lo convierte automáticamente en un hecho.

Pero sí puede convertirlo en una verdad capaz de organizar nuestra vida.

Para Emma, la culpabilidad de Loewenthal no es una hipótesis. Es el punto de partida. Borges nos coloca entonces en una posición incómoda: podemos comprender perfectamente sus razones y, al mismo tiempo, reconocer que existe información a la que nunca tendremos acceso.

Borges, memoria y las historias que creemos

La venganza también necesita una historia

Hay algo profundamente humano en intentar convertir nuestras acciones en un relato coherente.

Rara vez decimos: “Hice esto porque sí”. Nos explicamos, construimos causas, encontramos responsables y organizamos el pasado para justificar lo que ocurrió después.

Emma hace algo parecido, pero de manera extrema.

Su relato no busca únicamente convencer a las autoridades. También parece darle una forma a su propia experiencia.

Su padre sufrió una injusticia. Loewenthal es culpable. Ella vengará al padre. Entonces el mundo recuperará cierto orden.

Al menos narrativamente.

Eso no significa necesariamente que la justicia haya ocurrido. Significa que Emma ha conseguido construir una historia en la que su acción tiene sentido.

Y quizá por eso venganza y narración aparecen tantas veces juntas en la literatura. La venganza necesita una explicación: esto ocurrió porque antes ocurrió aquello.

Venganza en la literatura: cuando la justicia y la verdad se separan

Los hechos pueden ser falsos y la emoción verdadera

Aquí está el corazón del cuento.

La versión que Emma contará posteriormente no corresponde exactamente con aquello que sucedió. Pero algunas emociones que sostienen esa historia sí son auténticas.

El miedo, la humillación, el odio, la violencia y el deseo de vengar a su padre existen, aunque hayan sido desplazados dentro de los hechos.

Borges construye entonces una paradoja: la historia es falsa en sus circunstancias y verdadera en aquello que expresa.

Y esto abre una conversación enorme sobre la literatura.

Porque una novela también inventa. Los personajes probablemente nunca existieron, las conversaciones no ocurrieron, las calles pueden ser modificadas y las fechas pueden mezclarse.

Y, sin embargo, podemos terminar un libro pensando: Esto es exactamente así.

No porque aquello haya sucedido literalmente, sino porque reconocemos algo verdadero sobre nosotros.

¿Puede una ficción decir la verdad?

Probablemente ésta sea una de las preguntas más antiguas alrededor de la literatura.

¿Por qué nos importa una historia inventada? ¿Por qué podemos llorar por alguien que nunca existió? ¿Por qué reconocemos nuestra familia en personajes ficticios?

¿Por qué una novela puede ayudarnos a comprender algo que un ensayo de cien páginas no había conseguido explicarnos?

Quizá porque la literatura trabaja con otra clase de verdad.

No necesariamente: esto ocurrió exactamente así.

Sino: esto se siente así.

O: las personas pueden comportarse así.

O incluso: hay algo dentro de esta experiencia que reconozco.

Entonces ficción y mentira dejan de ser exactamente sinónimos.

La ficción nos avisa que está inventando. La mentira intenta que aceptemos como hecho algo que no ocurrió.

Pero ambas pueden utilizar algunas de las mismas herramientas: seleccionar, omitir, organizar y dar significado.

¿Puede una ficción decir una verdad?

Emma Zunz no tiene un narrador poco fiable

Aquí aparece una distinción importante.

Emma miente, pero eso no significa automáticamente que el narrador de Emma Zunz sea un narrador poco fiable.

Son dos niveles distintos.

Por un lado tenemos al narrador que nos cuenta el cuento. Por otro tenemos a Emma, que construye una historia dentro de ese cuento.

Es ella quien necesita engañar a otros personajes.

Esta diferencia importa porque a veces confundimos un personaje mentiroso, un narrador poco fiable, una historia con información incompleta y un autor que retrasa deliberadamente una revelación.

No son lo mismo.

¿Qué es un narrador poco fiable? Cómo reconocerlo y por qué cambia una historia

Contar algo también significa elegir qué dejamos fuera

Ninguna historia puede contener absolutamente todo.

Imaginemos que alguien pregunta: ¿Qué hiciste ayer?

Podrías responder en tres minutos. Pero ayer duró veinticuatro horas.

Eso significa que narrar implica seleccionar. Quitamos momentos, saltamos horas, resumimos conversaciones y decidimos qué cosas son importantes y cuáles no.

Esto ocurre incluso cuando intentamos ser completamente sinceros.

Por eso una narración nunca es idéntica al acontecimiento. Siempre existe una distancia entre vivir algo y contar aquello que vivimos.

Emma utiliza conscientemente esa distancia.

Pero todos la utilizamos cada vez que contamos una historia.

Y la memoria hace algo parecido

Piensa en un recuerdo de la infancia.

Quizá puedas ver perfectamente una habitación, una mesa, la ropa de alguien o una conversación. Pero ¿qué parte recuerdas realmente?

¿Y qué parte has reconstruido con fotografías, historias familiares o cosas que aprendiste años después?

Es posible incluso recordar una anécdota de la que no conservamos ninguna experiencia directa. La hemos escuchado tantas veces que forma parte de nuestra memoria familiar.

Entonces la pregunta de Emma Zunz empieza a conectarse con otra: ¿cuánto de aquello que recordamos corresponde exactamente con lo ocurrido y cuánto pertenece a la historia que construimos alrededor?

¿Podemos confiar en nuestros recuerdos? Memoria y verdad en la literatura

Escucha esta conversación

Esta pregunta también está en el centro del capítulo 3 de Sobre los márgenes.

Ahí hacemos conversar Emma Zunz con otro cuento de Borges, La otra muerte, y con Rashomon, de Akira Kurosawa, para pensar qué ocurre cuando distintas versiones empiezan a disputar el lugar de la verdad.

Escuchar el episodio en Spotify →

La verdad cambia dependiendo de la pregunta

Quizá parte del problema esté en que utilizamos la palabra verdad para cosas diferentes.

Podemos preguntar:

¿Ocurrió así?

Esa es una pregunta sobre hechos.

Pero también podemos preguntar: ¿Emma realmente sintió miedo? ¿Realmente odiaba a Loewenthal? ¿Realmente quería vengar a su padre?

Son preguntas distintas.

Entonces una historia puede fallar en la primera y seguir conteniendo algo verdadero en las demás.

Esto no significa que los hechos dejen de importar. Importan muchísimo.

Significa que la literatura puede mostrar cómo las personas construimos relatos utilizando varias capas de verdad al mismo tiempo.

Qué diferencia hay entre verdad, verosimilitud y hechos en literatura

¿Y si la versión que creemos tampoco era verdadera?

Borges deja además otra incomodidad flotando.

Todo comienza porque Emma cree la versión de su padre.

Pero ¿qué tan segura puede estar?

Su venganza depende de una historia anterior. Una historia que ella recibió.

Entonces la mentira que Emma construye podría estar basada en otra narración cuya verdad tampoco puede comprobar completamente.

Y eso crea una especie de cadena.

Alguien cuenta una versión. Otra persona la cree. Esa creencia provoca una acción. La acción necesita después una nueva versión.

Cada relato modifica el siguiente.

Esto se parece muchísimo a la manera en que funcionan algunas historias familiares.

Alguien cuenta algo. La siguiente generación lo repite. Con el tiempo deja de ser: mi abuelo decía que…

y se convierte en: en nuestra familia pasó esto.

El relato adquiere la solidez de un recuerdo.

¿Por qué dos hermanos pueden recordar una infancia diferente?

Borges y las historias que se vuelven realidad

Esta preocupación aparece una y otra vez en Borges.

Las historias pueden modificar la manera en que vemos la realidad. Los recuerdos pueden cambiar. Los libros pueden contener mundos. Una versión puede reemplazar a otra.

En La otra muerte, por ejemplo, Borges lleva el problema todavía más lejos: los recuerdos y testimonios alrededor de Pedro Damián empiezan a transformarse hasta que parecen existir dos versiones incompatibles de su pasado.

Emma Zunz no necesita llegar a lo fantástico. Aquí basta con una persona construyendo una historia suficientemente convincente.

Pero ambos cuentos comparten una pregunta: ¿qué ocurre cuando aquello que contamos empieza a ocupar el lugar de aquello que ocurrió?

La otra muerte: ¿puede cambiar el pasado si cambia nuestro recuerdo?

Una historia verdadera no siempre es una historia factual

Podemos llevarnos de este cuento una idea, aunque no pertenezca literalmente a él: verdad y hechos no son necesariamente la misma pregunta.

En periodismo, historia o justicia, comprobar los hechos resulta indispensable.

Pero la literatura puede moverse también en otra dirección.

Puede inventar completamente una situación para preguntarse por una experiencia humana.

Por eso podemos hablar de verdad emocional, verdad narrativa, verosimilitud, hechos y ficción sin tratarlos como si fueran exactamente la misma cosa.

Emma Zunz y el lector

Hay algo más.

Nosotros sabemos que Emma está construyendo una versión. Tenemos información que quienes escucharán posteriormente su historia no poseen.

Eso nos coloca en una posición privilegiada.

Podemos ver las piezas, sabemos dónde fueron movidas y entendemos por qué determinado detalle está ahí.

Borges consigue convertirnos en algo parecido a cómplices de la construcción.

Observamos cómo nace una mentira. Sabemos que es falsa, pero también entendemos por qué puede resultar convincente.

Eso transforma nuestra lectura.

Ya no preguntamos solamente: ¿qué hizo Emma?

También preguntamos: ¿cómo conseguirá que otros crean la historia?

Y quizá todavía más importante: ¿por qué nosotros comprendemos una historia que sabemos que es falsa?

En pantalla: Rashomon

Hay una película que conversa casi inevitablemente con esta pregunta:

Rashomon, de Akira Kurosawa.

Distintos personajes ofrecen versiones diferentes alrededor de un mismo acontecimiento. Las versiones no coinciden.

Cada persona recuerda, interpreta, se justifica y construye.

Y nosotros intentamos determinar qué ocurrió realmente.

Pero cuanto más escuchamos, menos sencilla parece la verdad.

Rashomon y Emma Zunz trabajan de maneras diferentes, pero comparten un territorio fascinante: el espacio que existe entre un acontecimiento y la historia que alguien cuenta sobre él.

Rashomon, versiones y verdad: por qué una misma historia puede cambiar según quién la cuente

Entonces, ¿puede una mentira decir la verdad?

Creo que Borges nos obliga a responder con otra pregunta: ¿verdad sobre qué?

¿Sobre los hechos? Entonces una mentira sigue siendo falsa.

¿Sobre una emoción? Puede ser otra cosa.

¿Sobre una experiencia humana? Quizá.

¿Sobre aquello que una persona cree? Sin duda puede revelarlo.

Emma construye una versión falsa de los acontecimientos, pero su mentira contiene miedo, dolor, odio, violencia, venganza y una necesidad profundamente humana: hacer que lo ocurrido tenga sentido dentro de una historia.

Tal vez por eso Emma Zunz sigue resultando tan inquietante.

No porque nos enseñe simplemente que alguien puede mentir. Eso ya lo sabemos.

Lo inquietante es descubrir que una historia puede estar construida con elementos falsos y, aun así, ser capaz de expresar algo que reconocemos como verdadero.

Emma Zunz: claves para leer el cuento

Si estás leyendo Emma Zunz, hay cinco ideas que pueden ayudarte a mirar más allá de la trama:

  • Hechos y verdad no funcionan como sinónimos.
  • Emma no solamente planea una venganza: también construye una narración.
  • Su versión utiliza experiencias auténticas dentro de circunstancias modificadas.
  • Creer algo profundamente no demuestra necesariamente que haya ocurrido así.
  • El cuento pregunta cuánto poder tiene una historia cuando consigue convertirse en la versión aceptada de los hechos.

Preguntas frecuentes sobre Emma Zunz

¿De qué trata Emma Zunz?

Emma Zunz cuenta la historia de una joven que decide vengar a su padre después de enterarse de su muerte. Para hacerlo, no sólo planea matar a Aarón Loewenthal: también construye una versión de los acontecimientos que explique posteriormente lo ocurrido.

¿Cuál es el tema principal de Emma Zunz?

Uno de sus temas centrales es la relación entre verdad, mentira y narración. Borges pregunta hasta qué punto una historia puede modificar los hechos y, al mismo tiempo, expresar una experiencia emocional auténtica.

¿Emma Zunz es una narradora poco fiable?

No. Emma es un personaje que construye una mentira dentro del cuento, pero no es quien controla necesariamente la narración completa. Por eso conviene distinguir entre personaje que miente y narrador poco fiable.

¿Por qué Emma Zunz es un cuento sobre la verdad?

Porque contrapone aquello que realmente ocurrió con la versión que Emma consigue construir. El cuento obliga al lector a preguntarse si la verdad depende únicamente de los hechos o si una historia también puede contener otro tipo de verdad.

Sigue por este margen

¿Qué es un narrador poco fiable? →
Para entender por qué un personaje que miente no convierte automáticamente al narrador en una voz poco fiable.

¿Podemos confiar en nuestros recuerdos? →
Para continuar la conversación sobre memoria, versiones y reconstrucción del pasado.

La otra muerte: ¿puede cambiar el pasado si cambia nuestro recuerdo?

La casa de Asterión y la información retrasada

Por dónde empezar a leer a Jorge Luis Borges

Quizá la próxima vez que alguien diga: Te voy a contar exactamente lo que pasó valga la pena escuchar también otra cosa. No sólo los acontecimientos. También la historia que esa persona necesita construir con ellos.