Umbilical, de Andrés Neuman: el miedo, la ternura y el aprendizaje de convertirse en padre
En algunas ocasiones me he acercado a mis padres para preguntarles qué sintieron durante los meses en los que esperaban que yo naciera. Qué pensaban, qué miedos aparecían por la noche o qué imaginaban cuando intentaban mirar hacia un futuro en el que de pronto habría otra persona dependiendo de ellos.
Casi nunca he recibido respuestas demasiado largas. Recuerdo frases como “nos daba miedo”, “no quisimos saber qué sexo serías” o “nos alegramos mucho cuando supimos del embarazo”. Después la conversación suele avanzar hacia mis primeros pasos, mi primera palabra o el nacimiento de mi hermano.
Tal vez esos acontecimientos permanecen porque tuvieron una forma concreta. Una fecha. Una fotografía. Una anécdota que puede repetirse. En cambio, ¿cómo se guarda la sensación de estar esperando a alguien que todavía no conocemos?
Con esas preguntas llegué a Umbilical, de Andrés Neuman.
Y quizá eso sea lo primero que me interesa del libro: no intenta explicarnos cómo es ser padre cuando los hijos ya pueden recordarnos. Empieza antes.
En el momento en que alguien todavía no ha nacido y, sin embargo, ya está cambiando la vida de otra persona.
¿De qué trata Umbilical?
Umbilical acompaña a Andrés Neuman durante la espera y los primeros meses de vida de su hijo.
Pero decir solamente que es un libro sobre la paternidad se queda corto.
A través de textos breves que se mueven entre la narrativa, la poesía y el ensayo, Neuman escribe sobre la primera ecografía, el crecimiento del vientre, los miedos que aparecen antes del nacimiento y la transformación de alguien que todavía no sabe exactamente qué significa convertirse en padre.
El hijo todavía no puede responderle. En muchos momentos ni siquiera ha nacido. Pero el padre ya empieza a hablarle. Y quizá ahí comienza también una de las ideas centrales del libro: la relación con un hijo puede empezar mucho antes de poder sostenerlo entre los brazos.
Antes de que nazca un hijo también empieza a nacer un padre
Estamos acostumbrados a pensar el nacimiento desde quien llega. Hay una fecha. Un peso. Una hora. Una primera fotografía. Pero Umbilical también dirige la mirada hacia quien espera.
El cuerpo que cambia de forma visible es el de la madre. Sin embargo, alrededor de ese cuerpo empieza a transformarse también la manera en que otra persona mira el mundo.
Aparecen preguntas que antes no existían. Miedos nuevos. Una preocupación distinta por el futuro. Incluso una nueva percepción del peligro. Aquello que antes parecía normal comienza a imaginarse desde la posibilidad de proteger a alguien.
Y entonces uno empieza a preguntarse: ¿en qué momento alguien se convierte realmente en padre?
¿Cuando escucha por primera vez un latido? ¿Cuando ve una ecografía? ¿Cuando empieza a imaginar un nombre? ¿Cuando sostiene al bebé? ¿O cuando descubre por primera vez que el miedo ya no tiene que ver solamente consigo mismo?
La ecografía también puede ser una primera forma de imaginación
Hay algo extraño en mirar una ecografía.
Sabemos que estamos viendo a alguien, pero todavía necesitamos imaginación para completar aquello que aparece en la pantalla.
Un perfil. Un movimiento. Una sombra. Una mano. Quizá por eso Neuman escribe desde un territorio donde observación e imaginación se mezclan constantemente. No conoce todavía a la persona a quien se dirige, pero ya empieza a construir una relación con ella.
Le habla. La imagina. Piensa en aquello que podrá enseñarle y también en aquello que probablemente tendrá que aprender.
Porque convertirse en padre no significa únicamente tener algo que transmitir. También implica aceptar que llegará alguien capaz de modificar nuestros horarios, nuestro lenguaje, nuestros miedos y probablemente la idea que teníamos de nosotros mismos.
El crecimiento del hijo también hace crecer el miedo
En tu vida cotidiana existen peligros que aprendes a ignorar.
Una esquina. Una escalera. Un enchufe. Una mesa. Objetos que dejan de llamar tu atención porque llevas años compartiendo espacio con ellos. Hasta que llega un hijo. Entonces la casa cambia.
No porque los muebles sean diferentes, sino porque empezamos a mirar desde otro punto de vista. Eso también ocurre en Umbilical. Conforme el hijo aparece, Neuman empieza a descubrir amenazas dentro de espacios que antes parecían completamente familiares.
La paternidad modifica la escala. Una habitación diseñada para un adulto puede convertirse en un territorio lleno de peligros para alguien que todavía no sabe caminar. Y tal vez cuidar empiece precisamente ahí: aprendiendo a mirar otra vez aquello que creíamos conocer.
El miedo no cancela la ternura
Una de las cosas que más me interesan del libro es que Neuman no construye una paternidad heroica.
No aparece un hombre que descubre automáticamente qué debe hacer. Aparece alguien vulnerable. Alguien que tiene miedo. Que duda. Que observa. Que intenta entender. Y eso vuelve mucho más cercana la experiencia.
Porque quizá durante mucho tiempo hemos construido imágenes de la paternidad alrededor de la certeza: el padre como quien sabe, resuelve, protege y guía. Pero ¿qué ocurre antes de que pueda hacer cualquiera de esas cosas?
Probablemente también tenga que aprenderlas. Quizá un padre no sea alguien que tiene todas las respuestas. Quizá sea alguien que descubre, conforme avanza, cuáles eran las preguntas.
El nacimiento cambia el libro
La llegada del hijo establece también una frontera.
Antes estaba la espera. Después aparece “El aparecido”, ese pequeño cuerpo que ahora puede sostenerse entre los brazos y que empieza a modificar materialmente las rutinas de la casa.
La imaginación se convierte en presencia. Ahora hay horarios. Llanto. Sueño. Movimiento. Cuidado. Una persona que necesita aprender absolutamente todo y que, al hacerlo, obliga también a los adultos a reaprender cosas que daban por hechas.
Antes de hablar ya existe un lenguaje
Esta parte del libro me parece especialmente interesante porque prepara algo que Neuman continuará después en Pequeño hablante.
Antes de las palabras existe comunicación. Un bebé todavía no sabe decir: tengo hambre. Tengo miedo. Estoy cansado. Quiero que estés aquí.
Pero encuentra otras formas. El cuerpo habla. El llanto habla. La mirada habla.
Los movimientos empiezan a construir un lenguaje antes de que aparezca el lenguaje que nosotros reconocemos como tal.
Y quizá crecer también implique perder lentamente la memoria de aquella etapa en la que necesitábamos a otros para interpretar absolutamente todo lo que intentábamos decir.
Pronto: Pequeño hablante, de Andrés Neuman
La primera infancia del hijo y la segunda infancia del padre
Hay una imagen de Umbilical que permanece mucho después de cerrar el libro.
El hijo avanza hacia la autonomía. Aprenderá a sostenerse. Caminar. Comer. Hablar. Alejarse.
El padre, mientras tanto, avanza en otra dirección. Con los años probablemente necesitará nuevamente ayuda. Su cuerpo perderá algunas de las capacidades que durante décadas parecían seguras.
Y en algún punto esas dos trayectorias pueden encontrarse. La primera infancia del hijo. La segunda infancia del padre. No exactamente iguales, evidentemente, pero conectadas por una dependencia que cambia de dirección con el tiempo.
Ese círculo resulta especialmente potente cuando lo pensamos junto con otras conversaciones que ya hemos abierto en la web.
Lee ahora: ¿Cuándo dejamos de conocer a nuestros padres?
Porque quizá conocer a nuestros padres también significa imaginar que hubo un momento en el que ellos no sabían cómo serlo.
Antes de convertirse en las figuras de nuestra infancia fueron personas esperando. Preguntándose. Asustándose. Improvisando.
Preguntar a nuestros padres por aquello que no recordamos
Ésta fue una de las razones por las que Umbilical me interesó desde el principio.
Hay una parte fundamental de nuestra propia vida a la que nunca podremos acceder mediante recuerdos personales.
Nuestra espera. Nuestro nacimiento. Los primeros meses. Sabemos algo de ellos porque otras personas nos los cuentan. Porque existen fotografías. Videos. Anécdotas. Álbumes.
Nuestra primera memoria depende, en buena parte, de la memoria de otros. Eso significa que una parte de nuestra autobiografía fue escrita antes de que pudiéramos escribirla nosotros.
Y quizá por eso preguntar a nuestros padres cómo nos esperaron también puede convertirse en una manera de conocerlos. No como padre o madre. Sino como las personas que todavía estaban intentando aprender qué significaban esas palabras.
Las fotografías también pueden ser mensajes hacia el futuro
Hay una frase del libro que me parece especialmente hermosa:
“Tomo tantas fotos no para que recuerdes, hijo: para que me recuerdes.”
La fotografía parece estar destinada al hijo. Para que algún día vea cómo era de pequeño. Dónde estuvo. Cómo creció. Pero Neuman invierte la dirección. El padre también fotografía para permanecer. Para dejar una señal. Yo estaba aquí. Te miraba de esta manera. Éramos esto.
Y creo que ahí Umbilical deja de ser únicamente un libro sobre tener un hijo. También se convierte en un libro sobre qué queremos que alguien recuerde de nosotros.
De hijos a posibles padres
Una de las consecuencias curiosas de leer este libro sin ser padre es que inevitablemente terminamos mirando hacia nuestros propios padres.
Yo empecé preguntándoles qué sintieron mientras me esperaban. Pero quizá la pregunta escondía otra: ¿quiénes eran ustedes en ese momento?
Qué miedo tenían. Qué cosas todavía no sabían. Qué imaginaban que sería criarme. Qué salió completamente distinto. Qué errores creen haber cometido. Qué cosas descubrieron conmigo.
A veces conocemos a nuestros padres únicamente desde el resultado. Los vimos ya convertidos en padres. No conocimos el proceso.
Lee ahora: ¿Cuándo dejamos de conocer a nuestros padres?
Y quizá leer a Neuman permita imaginar un poco esa zona a la que nosotros nunca tuvimos acceso.
De Qué hacer con estos pedazos a Umbilical
Antes de llegar a Umbilical había leído Qué hacer con estos pedazos, de Piedad Bonnett.
Los dos libros observan momentos muy diferentes dentro de una familia.
Bonnett coloca a Emilia en una etapa en la que puede mirar hacia atrás y observar aquello que fue acumulándose durante décadas: matrimonio, padres que envejecen, hermanos, hija adulta, decisiones y fracturas.
Neuman está casi en el extremo contrario. Todo está comenzando. Todavía no sabemos cómo será esa familia dentro de treinta o cuarenta años. Apenas se está formando. Y me gusta pensar ambos libros juntos.
Uno pregunta: ¿qué hacemos con todo aquello que construimos? El otro: ¿qué sentimos cuando apenas estamos empezando a construirlo?
Lee ahora: Qué hacer con estos pedazos, de Piedad Bonnett
Una familia también se construye con miedo
Tendemos a asociar la llegada de un hijo con palabras como felicidad, ilusión o amor.
Y seguramente están ahí. Pero también puede haber miedo. Miedo a no saber. A equivocarse. A repetir comportamientos. A no poder proteger. A perder. A que algo salga mal.
Aceptar ese miedo no hace menos auténtico el amor. Quizá incluso lo vuelve más reconocible. Porque querer a alguien también significa descubrir nuevas maneras de tener algo que perder.
Y Umbilical no intenta esconder esa vulnerabilidad. La convierte en materia literaria.
¿Vale la pena leer Umbilical?
Sí, especialmente si te interesan los libros sobre paternidad, relaciones familiares, infancia y la transformación que ocurre cuando un hijo llega a una casa.
Pero también puede funcionar para quienes no son padres. Porque una parte de la lectura puede hacerse desde el lugar contrario: el del hijo.
Leer sobre alguien esperando el nacimiento de otra persona puede hacernos pensar en quienes nos esperaron a nosotros. En todo aquello que nunca vimos. En los meses de nuestra propia historia que sólo existen gracias al relato de alguien más.
También lo recomendaría si disfrutas libros que se mueven entre géneros. Umbilical no funciona como una novela convencional: su escritura breve mezcla reflexión, imagen poética, narración y experiencia personal.
Umbilical, en pocas palabras
Umbilical, de Andrés Neuman, es un libro sobre la experiencia de convertirse en padre desde la espera hasta los primeros meses de vida del hijo.
A través de textos breves, Neuman escribe sobre la ecografía, el miedo, el nacimiento, el cambio de las rutinas, la percepción del peligro, el lenguaje y la relación que empieza a formarse entre padre e hijo.
Más que ofrecer una definición de paternidad, el libro muestra algo bastante más interesante: a alguien aprendiendo a ocupar ese lugar.
Preguntas frecuentes sobre Umbilical
¿De qué trata Umbilical, de Andrés Neuman?
El libro sigue la experiencia de un padre desde el embarazo y la espera hasta el nacimiento y los primeros meses de su hijo. Neuman reflexiona sobre el miedo, la ternura, el lenguaje y los cambios que provoca la paternidad.
¿Umbilical es una novela?
El libro combina distintas formas de escritura. Su estructura breve se mueve entre narrativa, reflexión autobiográfica, ensayo y poesía, por lo que no funciona exactamente como una novela tradicional.
¿Qué temas aparecen en Umbilical?
Entre sus principales temas están la paternidad, la espera, el nacimiento, el miedo, la infancia, el lenguaje, la memoria, las fotografías y la transformación de las relaciones familiares.
¿Qué leer después de Umbilical?
Una continuación especialmente natural es Pequeño hablante, también de Andrés Neuman, donde el lenguaje y el crecimiento del hijo adquieren todavía más importancia.
Pronto: reseña de Pequeño hablante
Escucha otra conversación
En el capítulo 2 de Sobre los márgenes — ¿Cuándo dejamos de conocer a nuestros padres? hablamos de la relación con quienes nos criaron y de todo aquello que empezamos a descubrir sobre ellos cuando crecemos.
Umbilical permite mirar esa misma relación desde el otro lado: antes de que el hijo conozca a su padre, el padre también tiene que descubrir quién será cuando el hijo llegue.
También puedes continuar con el capítulo 8 — ¿Qué heredamos de nuestra familia además del apellido?, donde la conversación se amplía hacia los patrones, recuerdos y formas de relacionarnos que pueden pasar entre generaciones.
Si quieres leer Umbilical
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La cabeza de mi padre | Alma Delia Murillo
Colección: Literatura Hispánica
Páginas: 216
Tipo de encuadernación: Tapa blanda con solapa
Fecha de publicación: 10-05-2022
Editorial: ALFAGUARA
Referencia: 9786073814881
Sigue por este margen
¿Cuándo dejamos de conocer a nuestros padres? →
Para continuar pensando en aquello que cambia cuando empezamos a mirar a nuestros padres como personas.
Qué hacer con estos pedazos, de Piedad Bonnett →
Para mirar la familia desde el otro extremo: después de décadas de relaciones, decisiones y fracturas acumuladas.
Pronto: Frases de Umbilical sobre paternidad, infancia y memoria
Pronto: Libros sobre paternidad y convertirse en padre
Pronto: Pequeño hablante, de Andrés Neuman
Tal vez nunca sepamos completamente qué sintieron nuestros padres mientras nos esperaban. Quizá ni ellos encuentren las palabras para explicarlo. Pero libros como Umbilical permiten imaginar un poco ese territorio. Ese momento extraño en el que todavía no ha nacido un hijo y, sin embargo, ya empezó a nacer alguien más:su padre.
